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Las ruinas de Palenque, a caballo caminando a
través del bosque, y la ciudad colonial de San Cristóbal
de Las Casas.
Temprano en la plaza principal, una viejita maya muy sabia se acerca
a unos viajeros buscando su desayuno. Ella quiere vender sus tejidos
de colores brillantes, pero los turistas no están seguros
de que desean hablar de negocio antes de tomar café. Sin
embargo la señora se impone y al ratito les ha vendido un
huipil de colores que marean y unas muñequitas mayas que
dicen que quitan las preocupaciones. Cuando la mujer se da la vuelta
para irse, un viajero nota con sorpresa la cabecita de un bebe asomándose
del mantón amarrado a su espalda. El pequeño estaba
despierto, y había estado presenciando calladamente toda
la interacción. ¡Que buena manera de aprender el negocio!
El estado de Chiapas, México se distingue del resto del
país de muchas maneras. Es triste pero Chiapas es talvez
más conocido en el mundo exterior por la sublevación
breve de los Zapatista en 1994, y por la tensión que ha existido
desde entonces entre los insurgentes del campo y el ejército
mexicano. Los muñequitos ubicuos de Subcomandante Marcos
que se venden en las calles de la preciosa ciudad colonial de San
Cristóbal de las Casas sirven como recuerdo que no se han
resuelto los problemas que causaron la sublevación, pero
ambos lados en este conflicto ofrecen la bienvenida a los visitantes,
y el área es segura y agradable para viajeros. La energía
de Chiapas cautiva e intriga a los visitantes con su naturaleza
y su variedad de gente, cada grupo fiel a sus propias tradiciones
culturales, su tipo de artesanía, y sus trajes típicos.
La mayoría de los viajeros eligen a San Cristóbal
como base para explorar el área. Los caminos a este pueblo
son de muchas curvas pero están en buenas condiciones, y
hay amplia belleza a la vista en toda dirección.
El encanto de San Cristóbal solo aumenta con una estancia
más larga porque sus tesoros se revelan poco a poco como
magia. La ciudad era la capital del estado de Chiapas hasta perder
el honor a Tuxtla Gutiérrez en 1892. El zócalo es un lugar
animado día y noche, lleno de vendedores de las aldeas cercanas
que venden su mercancía de tejidos, o dulces, o ricos elotes
asados. Cada día hay un ambiente como de feria, o fiesta
especial. Las familias pasean de noche para ver los músicos
tocando en presentaciones especiales, y hay un quiosco permanente
en el centro de la plaza donde la música vivaz de marimba
se escucha cada noche durante todo el año.
Chiapas es más barato que el resto de México para
el alimento y el hospedaje, y en San Cristóbal cada pequeño
hotel es más encantador que el próximo. Como los exteriores
de los edificios son llanos, sus encantos no son evidentes desde
la calle. Las aceras son demasiado estrechas, y las calles de piedra
son llenas de tráfico, pero solo falta salir de la calle
y entrar a cualquier negocio para encontrar jardines pacíficos
con flores y fuentes, restaurantes inmaculados, y belleza pensativa.
Toda clase de alimento se encuentra aquí, con la cocina francesa
especialmente abundante. La comida local es más centroamericano
que mexicano en carácter y los plátanos fritos, los
frijoles negros y las tortillas acompañan a todo plato típico.
Esto tampoco debe ser sorprendente, dado su proximidad y lazos culturales
con Guatemala. De hecho, Chiapas llegó a ser parte de México
solamente en 1824 después de ser persuadido salir de las
Provincias Unidas de Centroamérica.
Los viajes de San Cristóbal a las aldeas circundantes son
fáciles de hacer. También hay guías que llevan
a los aventureros a caballo a través del bosque. Otra opción
es coger una furgoneta, el transporte local, para conocer un poco
la vida llevada por la gente de montaña que a pesar de su
proximidad uno al otro vive de formas muy distintas. El pueblito
más visitado es San Juan Chamula donde las mujeres se dedican
a tejer y a bordar. Están encariñadas con los colores
primarios brillantes y sus diseños incluyen girasoles y lirios
de cala.
Chamula tiene una iglesia especial, que proporciona uno de los
mejores ejemplos de la fusión que sucedió entre las
religiones católica y maya durante la conquista española.
La iglesia y la gente son "católicos", pero los
rituales que se observan adentro representan un tipo de espiritualidad
que ciertamente le daría temblores al papa. No hay bancos
para sentarse, y el suelo está cubierto con fragrantes agujas
de pino. Las familias se reúnen en grupitos alrededor de
líneas de velas altas y finas pegadas al suelo con cera y
de ofrendas de Coca-cola y Pepsi. San Juan Bautista ocupa la posición
más alta arriba del altar principal, más alto aún
que Jesús, y los otros santos allí presentes son sobre
todo mujeres. El interior tiene un olor divino, y ver a la gente
en rezo allí conmueve profundamente. Por supuesto, si usted
es un extranjero, debe pagar cinco pesos para la entrada, y las
fotografías se prohíben estrictamente.
A solamente cuatro kilómetros más allá de
Chamula existe una aldea más pequeña llamada Zinacantán.
Aquí las mujeres también hacen bellezas con tejer
y bordar pero con un estilo totalmente distinto. Los colores predominantes
aquí son rojos y negros entremezclados con tonalidades más
oscuras de púrpuras, verdes, y algunos hilos que brillan
como la plata. Los diseños incluyen flores con pétalos
enormes, ciervos, pájaros, y rombos repetidos. El traje tradicional
para las mujeres incluye un mantón con un bordado intricado
y para los hombres un poncho con colores y diseños similares.
Cada pieza requiere dos meses o más de trabajo.
En el camino entre San Cristóbal y Comitán, los hombres
de Amatenango del Valle trabajan en sus maizales mientras las mujeres
hacen cerámica. Recolectan una arcilla gris especial de una
profundidad de seis metros y hacen macetas en forma de paloma y
soles sonrientes para adornar las paredes. También les gusta
el diseño del lirio de cala y con ellos decoran las ollas
grandes. Aunque la cerámica está horneada en la tierra,
ellos no usan mucha pintura. De vez en cuando una pieza será
pintada un color ocre rojo, pero se vende la mayor parte en el color
gris natural. La gente de esta aldea está abierta a mostrar
sus habilidades y los visitantes pueden observar a las artistas
mientras trabajan en sus hogares.
También en la ruta a Comitán, los locales en Teopisca
hacen que la manzana, la ciruela, el melocotón y otras frutas
se fermentan en licores para "mantenerlos calientitos"
con el frío que hace. Es cierto que con la altura por allí
de 2000 metros siempre hace algo de frío. Además hacen
deliciosos caramelos de miel de abeja en este pueblo. Comitán
mismo es una ciudad agradable famosa por sus calles limpias. Al
sur de Comitán está el camino a los Lagos de Montebello,
una área de belleza natural increíble con 59 lagos
en medio de follaje verde denso. Es posible contratar un guía
aquí y hacer caminatas en la selva de Lacandón que
duran hasta siete días. Estos lagos se extienden a Guatemala,
y es posible cruzar la frontera aquí, pero solamente a pie.
Todos estos lugares se pueden visitar en recorridos de un solo día
desde San Cristóbal.
Pero si lo único que desea conocer en Chiapas son las ruinas
mayas de Palenque, San Cristóbal no es la mejor base. Villahermosa,
la capital del estado vecino de Tabasco, es menos turística
pero tiene conexiones aéreas a la Ciudad de México
y queda a solamente una hora y media en coche de Palenque. En cambio
el viaje de San Cristóbal dura cerca de cinco horas, con
algunas paradas necesarias y desvíos a la cascada impresionante
de Agua Azul y las cascadas de Misol-Ha. Agregando a un viaje ya
fastidioso, los operadores de viaje rellenan sus furgonetas hasta
las papadas con gente.
Agua Azul está quizás demasiado bien preparado para
los turistas, con comedores y vendedores de camisetas alineados
por el río hasta arriba de la serie de cascadas. A pesar
del desarrollo, es emocionante ver las cruces en fila en la orilla
enfrente de la cascada más grande, apodada "La Licuadora".
La mayoría de las cruces son marcadas con D. E. P. ("Descanse
en paz") y probablemente existen porque alguien que se acercó
demasiado a la orilla de las caídas de agua.
Misol-Ha es una cascada muy bonita que se eleve unos 35 metros
sobre una piscina profunda, y los turistas pueden cruzar detrás
de la cortina de agua que cae abajo. Es menos desarrollado que Agua
Azul, y vale la pena tomar los 10 minutos extra de viaje para la
oportunidad de tomar una foto y descansar un poco.
Palenque sin duda vale la pena visitarlo aún con el viaje
pesado. Esta ciudad antigua es espectacular--y enorme. Según
un guía en el sitio, una encuesta de la vecindad por satélite
el año pasado reveló unas 1. 453 localizaciones que
son probables templos. Se han excavado solamente unas cuantas docenas
de ellos.
Andando de puntillas por medio de las plantas gigantes de heliconia
y otras con las hojas tan grandes como mantas, no es difícil
ver porqué Palenque parece inspirar la imaginación.
Padre Ordóñez y Aguilar, que volvió a descubrir Palenque
en 1773, escribió un libro diciendo que la ciudad era la
capital de una civilización como la de Atlántida e
así inspiró a generaciones de exploradores. Hoy día,
algunos de los guías en el sitio están convencidos
de que, por razones políticas, el gobierno de México
está ocultando evidencia de contacto cultural entre la gente
maya de Palenque y otras civilizaciones antiguas, de los chinos
y los egipcios antiguos hasta los árabes de épocas
más modernas. Sus esfuerzos para convencer a los visitantes
de esta teoría pueden distraer algo, pero si es entretenido.
Parece difícil imaginar a los mayas construir sus templos
con sierras de cadena y acero por consejo de (o dando consejos a)
los egipcios antiguos. Es, sin embargo, casi comprensible cuando
uno está parado en el patio de uno de estos edificios con
el dedito pequeño metido en uno de los agujeros usados para
arrastrar en posición un bloque de piedra de corte perfecto
pesando centenares de toneladas . La escala en la cual trabajaron
los mayas era inmensa, y sigue siendo un misterio cómo hicieron
todo sin la ventaja del metal, cuando sus únicas bestias
de carga caminaban en dos patas.
Desafortunadamente, el museo en la entrada de la ciudad está
cerrado para remodelaciones ahora, pero deben de abrirlo de nuevo
el año entrante, dando a los visitantes la ocasión
de ver algunas de las antigüedades recuperadas de los templos.
Estén atentos para encontrar alguna estatua de Anubis o de
Kuan Yin que el gobierno sobrepasó.
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