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Desde el año 1300 aproximadamente hasta
el 1532 una gran parte de América del Sur prosperó bajo un
enorme imperio, el imperio de los incas. Ocuparon un vasto territorio desde el
reino de Ecuador hasta la parte norte de Chile y Argentina. Su
cultura avanzada se debe en gran parte al excelente sistema de
comunicación que construyeron con extensos caminos bien
desarrollados.
Los conquistadores españoles se quedaron
maravillados con la perfección y el acabado de los caminos
incas. Varios cronistas dan testimonio de la belleza de estos
caminos. Hernando Pizarro, hermano del líder Francisco
Pizarro y uno de los primeros conquistadores en llegar al
Cuzco, no pudo ocultar su asombro: "El camino de la
sierra es cosa de ver, porque en verdad en tierra tan fragosa,
en la cristiandad no se han visto tan hermosos caminos. Todos
los arroyos tienen puentes de piedra o de madera. En un río
tan grande que era muy caudaloso, que pasamos dos veces,
hallamos puentes de red, que es cosa maravillosa de ver."
Recorriendo la geografía de los Andes y
sus selvas, el Camino del Inca consiste de un total de 43
kilómetros. El tramo comienza en el km. 88 de la línea
férrea entre Cuzco y Machu Picchu y llega hasta la ciudad
sagrada, objetivo de miles de caminantes que preparan el
espíritu para el encuentro con las ruinas. No es necesario
hacer la excursión de cuatro días a pie para llegar-el tren
turístico llega mucho más rápido y sin esfuerzo ninguno-
pero es la manera más bella y espiritualmente satisfactorio
para hacer el recorrido.
Ni el camino ni las ruinas del Machu
Picchu fueron descubiertas por los españoles cuando
conquistaron esta parte de América. Fue Hiram Bingham que
redescubrió el camino en 1911, después de haber sido
abandonado por casi 400 años.
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