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Los niños de La Libertad practican sus habilidades con la tabla
de surf por la playa principal

Un joven agarra olas fácilmente por Punta Roca, La Libertad

El amanecer en la bahía principal de La Libertad es una belleza (Robert
Rotherham)

La vista de día en la bahía de La Libertad

Playa Zunzal es un lugar aislado y pintoresco

Dos muchachos terminan de jugar en las olas y caminan por la
orilla del mar en Playa Zunzal
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“Hay que sentir la ola. Cuando
la sientes, te paras en la tabla, y la agarras.”
Éste es el consejo de mi instructor de surf en playa
Zunzal en la costa pacífica de El Salvador.
Moreno y con pelo medio-largo en rizos con veintitantos años, a este muchacho lo conocen como El Negro.
Él se crió en este pueblito de playa, La Libertad,
observando a los surfistas, estudiando sus movimientos y enseñándose
a él mismo el arte de hacer surfing con un gran esfuerzo
y mucha práctica desde la edad de siete.
Aunque practicar surf es algo muy natural para él, su
voz irradia entusiasmo cuando describe el proceso de agarrar
una ola.
La frase “agarra una ola” nunca tendrá significado para la gente
que no haya practicado el deporte de surf.
Es una sensación que regocija.
La fuerza del océano es impresionante, y la sensación
del deslizarse sobre él es indescriptible. Nunca desearás parar.
Desafortunadamente, si permites que
la ola te lleve hasta la
orilla, serás obligado
a usar los brazos como remos para
llegar de nuevo al punto donde las olas rompen, que no es
ninguna tarea fácil.
¿Te has preguntado alguna vez porqué las personas que practican surf tienen tales cuerpos maravillosos?
Pasan mucho tiempo remando.
Varias playas cerca de Puerto La Libertad tienen las olas de primera
clase durante todo el año.
La costa de El Salvador se extiende casi
horizontalmente de este a oeste, y hacia el sur de la costa,
no hay nada más que mar hasta llegar a la Antártica.
Las tormentas en el Pacífico del Sur crean marejadas
ocasionales de tamaños monstruosos que fácilmente pueden sobrepasar
de los 6 metros.
A pesar de la calidad de las olas, el lugar se aprieta raramente.
La gente que practica surf aquí es una
mezcla internacional de salvadoreños unidos por californianos
y otros norteamericanos, alguna gente de Australia y Nueva
Zelanda, y algunos europeos también.
Muchos de los extranjeros que visitan el área de La Libertad lo hacen repetidamente.
Vienen tan solo para gozar del surf en las olas increíbles,
ya que no hay mucho más que hacer. No hay mucho ambiente social en la playa, ni gente que se
broncea, ni cócteles de lujo.
De hecho, las calles parecen muertas cuando cae la
noche; quizás una herencia de la guerra civil de El
Salvador. Los
restaurantes cierran generalmente alrededor de 7-8 p.m., así
que hay que conseguir la cena temprano.
El Negro y sus amigos van a San Salvador los fines
de semana para bailar hasta tarde en las discotecas grandes.
La mayoría de los visitantes traen sus propias tablas de surf y el otro
equipaje, pero las tablas pueden alquilarse también en La
Libertad. Un
lugar que alquila el equipo se llama
Mango’s Lounge,
en la calle principal cerca de la playa.
También ofrecen instrucción de surf.
Las lecciones privadas se pagan por hora o por paquete
de algunos días, semanas, o aún meses.
Otro lugar para alquilar equipo y contratar guías es
Punta Roca.
El propietario es un gringo que ha estado instalado en
la playa por casi 30 años.
Él también alquila un par de habitaciones para las
personas que practican surf y administra un restaurante con
una vista excelente en la misma localidad.
La Libertad queda a una hora al sur de San Salvador (y está toda vía
más cerca al aeropuerto internacional).
Varias playas populares para hacer surf se alinean por
la costa, cercana una a la otra.
La playa principal en La Libertad, flanqueada por pequeños
restaurantes y negocios, es una bahía larga y ancha donde casi siempre
se encuentran niños y jóvenes que practican sus habilidades de
bodysurfing y con tablas de boogie.
Hay familias que pasean por la orilla del mar al
atardecer y niños que cavan huecos profundos en la arena
negra. Un
embarcadero grande se extiende
hacia el mar desde el centro de la bahía,
proporcionando un buen lugar para los pescadores donde venden
el fruto de sus labores de madrugada. Bordeando la playa al oeste del embarcadero, hay una
franja de
restaurantes y hotelitos que abastecen sobre todo a las
personas que practican surf.
Los alojamientos son básicos, con precios de $10 a
$20 para la mayoría de las habitaciones.
Un lugar popular para surfistas llamado Hotel Rick
recientemente ha hecho mejoramientos y ahora cobra cerca
de $20.
Todos los locales para comer son al aire libre y sencillos.
Muchos
ofrecen una vista de la punta rocosa en el extremo occidental
de la bahía donde los surfistas, en
camisetas y pantalones cortos, se ven sentados encima de sus
tablas esperando la siguiente ola.
Siempre hay un puñado de gente buscando olas a cualquier hora
del día, todos los días. Punta Roca ofrece un rompiente derecho excepcional, y las
olas llegan rápidamente una tras otra.
Se considera entre el mejor oleaje del área, y es
ciertamente el más accesible.
Treinta minutos en bus hacia el oeste está Playa Zunzal, quizás
el punto más famoso para hacer surf en El Salvador.
Zunzal es un sitio favorito porque sus olas son
apacibles y lisas, ofreciendo condiciones perfectas para
aprender. Se
considera que casi todas las olas que llegan son buenas para
perseguir. Zunzal es una playa aislada y
poco
desarrollada, pero las
olas llaman a la gente para volver a hacer surf aquí
una
y otra vez. Lo único costoso en Zunzal es la necesidad de luchar contra
una corriente fuerte para alcanzar la zona donde las olas
largas rompen a la derecha lentamente.
El Zonte es una tercera playa con las olas excelentes para practicar surf.
Ofrece
un rompiente a la derecha en un promontorio pintoresco.
Hay algunas áreas para acampar , restaurantes, y otras comodidades
baratas, sobre todo para surfistas, puesto que el área no está
preparada para mucho turismo.
En las marisquerías dicen que la mayoría de sus
clientes llegan en los fines de semana y entre ellos figuran residentes de la capital que vienen a pasear y surfistas que
vienen de La Libertad para probar un nuevo sitio de surf.
Los mariscos son frescos y deliciosos, pero
no debe contar con servicio rápido.
Muchas veces parece que han salido a pescar por su
pedido. También
hacen unas tortillas de maíz pequeñas y gruesas que se sirven
calientes una por una en cuanto se cocinan.
Un alimento tradicional que no se debe de perder en El Salvador es la
pupusa, dos de estas tortillas típicas se rellenan como un emparedado con una variedad de ingredientes y
después se fríen. Generalmente
llevan queso, frijoles, papa, o chorizo (o una combinación de
varios). Existen
restaurantes, llamados pupuserías, dedicados exclusivamente a
esta especialidad salvadoreña.
Estos pequeños restaurantes ofrecen un ambiente amistoso, donde el
personal y los clientes (quiénes son con frecuencia surfistas
de la región) invitan la conversación.
De hecho, a pesar de la falta de una escena social
desarrollada en La Libertad, es fácil conocer a la gente y
hacer amigos. En los pueblos de estas playas de El Salvador el encanto de practicar surf sirve como un punto en común
entre los viajeros y los habitantes.
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